En coche hasta para comprar el pan. Éste es el presente que se han ido labrando los habitantes de la Gran Sevilla, cada vez más dependientes del automóvil. La Plataforma por el Carril Bici y la Movilidad Sostenible recuerda que en 1990 el utilitario protagonizaba el 25% de los desplazamientos. En 2005 ya acaparaba el 40%.
La plataforma, que ha elaborado un estudio basado en los datos del plan de movilidad de la Junta para la Gran Sevilla, publicado en 2006, recordó recientemente, con motivo de la semana de la movilidad sostenible, que la culpa de esta dependencia del coche –los sevillanos han dejado, literalmente, de andar, según los datos de esta plataforma, que recuenta también los desplazamientos a pie–, por el desarrollo residencial y la dispersión de los servicios.
El millón y medio de residentes en la Gran Sevilla generan aproximadamente unos 3,75 millones de viajes de más de 500 metros al día. De éstos, en 2005 ya 1,5 millones se producían en automóvil, según los cálculos del portavoz de la plataforma, Ricardo Marqués, quien fue en los 90 concejal por Los Verdes en Sevilla.
Aunque la propia entidad que generó los datos, la Consejería de Obras Públicas, no ha querido valorar este informe, el profesor de la Universidad Pablo de Olavide Clemente Navarro, experto en Sociología Urbana, cree que el abuso del coche “irá a más” y no se extraña de los datos de la plataforma pro carril bici precisamente por el divorcio entre la localización de las residencias y la de los servicios.
“Tampoco creo que se corrija con el Metro porque tiene una concepción radial [está orientado a comunicar Sevilla con puntos en su periferia, pero no estos puntos entre sí], y la Gran Sevilla ya no funciona de un modo radial”. Así, Sevilla Este está bien comunicado con la Encarnación con el autobús, pero para un desplazamiento a cualquier pueblo cercano “si coges el coche y la SE-30 ahorras hora y media”. En esas condiciones el Metro no soluciona nada, explica.