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Guille ::: 05 Dic, 2006 ::: 701 lecturas
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Extraído del boletín nº 734 "Tu voz. Tu gente" de Izquierda Unida-Los Verdes:
Reproducimos una carta al director con la que coincidimos al ciento por ciento. Dice así:
Por supuesto que sí; muchos, quiero creer que muchísimos apoyamos la construcción de los carriles bici en Sevilla. Es más, a buen seguro serán insuficientes en poco tiempo. Pero también es cierto que algunos convencidos, hemos de superar una picajosa ambivalencia, esa que desde un pe-dal nos hace exclamar: “A buenas horas…”.
Mientras desde el otro nos dejamos embargar por la emoción de ver calles levantadas, preparándose para que circule, sin tanto peligro, el vehículo más ecológico, estético y saludable que se conoce. Por fin se le abre paso a la bicicleta, pero ¡qué tiempo perdido!
Los responsables públicos lo tuvieron al alcance de la mano hace treinta años y con sucesivas oportunidades. Pero se dejaron ir por su falta de visión a largo plazo, su carencia de imaginación, su inercia ante la presión de lo fácil, por “vete tú a saber qué prioridades”… Se les puso por delante un pastelito de bien común y lo despreciaron con absoluta irresponsabilidad.
Si este proyecto se hubiera realizado hace décadas, nos hubiéramos evitado manifestaciones, artículos de opinión y hasta editoriales contra esta maravillosa iniciativa de dotar a la bicicleta de un cauce natural. La bici sería hoy una tradición en Sevilla con la que estaría integrada y asegurada su presencia y permanencia. En este largo intervalo, la mentalidad del automóvil privado y los correspondientes desplazamientos innecesarios (todos sabemos cuales son) se han afianzado como garrapatas en el pelaje oscuro de la ciudad. Hemos evitado enfrentarnos a la cruda realidad de que este modelo actual de transporte no da más de sí; simple cuestión de metros cuadrados de espacio y de metros cúbicos de oxígeno.
Esta viciosa espiral ha bloqueado el salto a una cultura más verde, generando una desconfianza general, en parte justificable, ante cualquier atisbo de alternativa. Pero qué curioso: la bicicleta, a pesar de su discreción y humildad, ha superado la prueba de la extinción. ¿Por lo insufrible del tráfico en la ciudad? ¿Por las excepcionales condiciones que Sevilla le brinda naturalmente? El caso es que obvió los peligros, la dispersión y hasta las miradas displicentes de rancio y esquemático clasismo a las que tuvo y aún tiene que enfrentarse, y ha proliferado en estos últimos años. Ya son cientos los que a diario ofrecen a nuestras asfixiadas avenidas, una ventana de esperanza al ecologismo racional.
En un tiempo prudencial se multiplicarán por muchas. Por ciento, la guinda de todo este “espejismo real” sería ver paladeando diariamente al presidente de la Junta de Andalucía, al alcalde, a los jefes de la oposición, al arzobispo, a los empresarios, comerciantes, jueces presidentes de clubes de fútbol, directores de medios de comunicación …
Ingenuo aspirar a tanto, porque en nuestra tierra la auténtica cultura medioambiental carece de liderazgos y modelos de esa índole. Eso ocurriría si nos llamáramos Ámsterdam, Viena, Munich… Allí donde la bicicleta es transversal. Pero seamos positivos: si ahora no nos echamos para atrás, las próximas generaciones, incluidos los hijos, nietos o sobrinos de esta autoridades y referentes, tendrán la oportunidad de vivir la bicicleta de una manera más segura, y gozando del respeto que nos hubiera gustado tener a muchos militantes cotidianos.
Nos quedarán treinta años, a partir de entonces, ni más ni menos que los que hemos perdido para mirar a la cara a estas ciudades centroeuropeas, donde la bicicleta está en la práctica, en la cultura, en la tradición, en el corazón, en la piel y hasta en el orgullo. Aquí, a pesar de los pesares, comienza a estar en la razón, que no es poco. Quedémonos con este último anhelo: ¡Por enésima vez, carriles bici ya y para siempre!
Santiago Delgado Llopart. ABC Sevilla.
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| Carriles-bici para siempre (boletín IU-LV) | Entrar/Crear una cuenta | 0 Comentarios |
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 Ciclofilia con los trabajadores de Cerámicas Bellavista
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 Un saludo afectuoso a todas aquellas personas que hacen de la bicicleta, con su uso y disfrute, una apuesta de belleza. El pedaleo escribe sobre negro asfalto o camino polvoriento
y ausente, el rastro pausado del ciclista cuya sola presencia atesora la paz silente del engranaje y la serenidad constante del caminante. Sigamos haciendo relatos.
Pedro Luis Ibáñez Lérida
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